sábado, 30 de abril de 2016

TODOS SOMOS CANALES

Mucha gente desconoce cuál es mi trabajo, así que lo explicaré brevemente. Pero lo mejor de este artículo no es dar a entender tan hermosa profesión (o don), sino mostrarte que tú también eres un canal de amor y Luz.
Hace varios años conocí los Registros Akáshicos o Archivos del Alma. Se trata de una "dimensión" energética que contiene todo lo que cada Alma ha vivido hasta el momento presente. Poder acceder a este Registro me parece una suerte, pero no es algo reservado a unos cuantos, sino que todas las personas pueden acceder a esta información con la preparación adecuada. 

A partir de mis primeras experiencias, cargadas de dudas como las de todos mis alumnos, empecé a percibir con claridad que podía canalizar información desde esa dimensión o espacio, el Akasha. Y lo más importante: si yo puedo, tú puedes, pues en esencia todos somos exactamente iguales.


Las primeras experiencias estaban llenas de incertidumbre y preguntas:
¿Realmente puedo percibir información de los Guías espirituales que tenemos?
¿Dónde están? ¿Quiénes son? ¿Por qué nos dan esa información?
Esto que percibo, ¿de dónde viene?
¿Es real?
¿No me lo estoy inventando todo? ¿Será mi propia mente?

Todos nos preguntamos esto (y cosas peores) en las primeras experiencias en este campo.
Sin embargo, la experiencia va desmontando estas dudas y confirmando que todos podemos "canalizar".

QUE ES CANALIZAR

Hay muchas definiciones, pero a mí me gusta explicar que es recibir energía e información de otros planos, entidades o dimensiones no físicas. Y lo mejor es que ¡tú también puedes! De hecho, estoy segura de que lo has hecho cientos, miles de veces, sin darte cuenta.

La inspiración para escribir o pintar;  las palabras que te llegan no sabes de dónde, y hasta te asombras de lo que has dicho o la intuición y las corazonadas son algunas formas de canalización. Otra forma es la "escritura automática", o los discursos de alguien que está en estado de trance, en un estado alterado de conciencia o en meditación profunda. Los mediums son canales que contactan con el mundo espiritual, y muchas personas pueden "comunicarse" con los animales.

Realmente, ¿estas formas de comunicación te parecen tan raras? ¿En serio? El ser humano ha podido canalizar mensajes de dimensiones superiores desde siempre. La diferencia fundamental es que en la Antigüedad este don estaba reservado a unas cuantas personas y en la actualidad ¡todos podemos! ¿A que se debe? La Tierra, como energía viva,  tiene una vibración más alta que hace miles de años. Y el ser humano que lo habita también, aunque a veces no nos lo parezca tal y como está el patio. Pero seamos positivos: cada vez hay más canalizadores espirituales en la Tierra para transmitir mensajes de amor y conciencia.



MI TRABAJO

Hace unas pocas noches soñé que alguien me decía: "no intentes que los demás vean tu trabajo como algo normal, porque no lo es". Confieso que me sentí rara y pensé: O sea, que mi anterior trabajo, dar cursos de formación para una marca de lujo es normal, pero dar cursos de formación para que la gente hable con sus Guías, ¿no lo es?.  Ahora según leo lo que escribo veo la diferencia. Ahora puedo entender a tantos escépticos y críticos que ignoran lo que hago realmente: sólo ayudo personas, como vengo haciendo durante todos estos años como terapeuta.
Otra parte de mi trabajo es escribir: artículos, comentarios, el blog, libros (pronto el segundo), etc. porque siento que vine a ello, porque me encanta y porque escribir es un derecho. La lista de autores y libros que me han ayudado en mi vida es interminable, ¿por qué no puedo ayudar a los demás con la palabra escrita? El éxito de SOMOS LUZ ¡Descúbrelo! demuestra que esta parte de mi trabajo es necesaria.

Y la parte más hermosa, sagrada, diría yo, es mi función como canalizadora espiritual. Cuando lo escribo veo que suena raro. Decir a qué me dedico es, al menos, curioso y poco frecuente. Sin embargo, cuando alguien tiene una profesión  minoritaria no se esconde ni se oculta. No juzgo a otros profesionales, no soy quién, pero mi profesión, como otra cualquiera, requiere vocación (indudable), formación (demostrable) y práctica (diaria). La canalización es un estado maravilloso, sanador para mí como canal o medio y para quien la recibe con la mente y el corazón abiertos. Tanto en grandes grupos como en una sesión individual, ya sea presencialmente o en una sesión a distancia, la canalización es un proceso sanador para todos. Ojalá pronto se vea esta profesión con el mismo respeto, reconocimiento y valoración que otros trabajos más populares. De momento, practico la valentía de hablar de amor a todo el que quiera escuchar, a pesar de que no a todo el mundo agrada el hermoso mensaje de la Luz.

¿A que parece mentira que no me dejen canalizar en cualquier sitio? No juzgo a quien no abre sus puertas, pero quería compartir que puede pareceros fácil que nos dejen un espacio para dar estos mensajes de la Luz, por lo que no cobramos un duro, pero no es así. La mitad del día lo pasamos buscando lugares abiertos a estas lecciones de amor de nuestros Guías y Maestros, y estamos felices de realizar esta tarea de conciencia.

TU CAPACIDAD DE  CANALIZACIÓN

Ojalá recordases cómo escuchar la voz de tus Maestros o tu Yo Superior sin necesidad de intermediarios ni maestros, pero la mayoría de la gente olvidó cómo hacerlo. Tú, como ser humano, sólo tienes que activar tu propio corazón y creer que puedes conectar con Ellos. Tú puedes obtener energía, respuestas, soluciones o apoyo de tu lado espiritual. No hay que hacer nada raro, pero olvidaste lo sencillo que es. Tú tienes la misma capacidad de canalizar que yo y que otros canalizadores. No somos diferentes, así que, querido lector, cree en ti, pide ayuda y recibe la energía de la Fuente en tu corazón.
Para tener más capacidad elimina emociones y pensamientos de baja vibración (negativos) y cada vez estarás más cerca de la Luz. No temas. Si estás en Amor, recibirás Amor. Es la ley de la cosecha: lo que siembras, recoges. Así que pide ayuda a la Luz pura y, una vez más,  no temas. Eso sí, para los que tienen miedo hay ensalmos de todo tipo, no tengas miedo. A la sección del miedo yo le dedico unos 5 minutos en mis talleres, eso es todo, el resto es para hablar de la Luz y el Amor.

Y una cosa más: no te compares. Cada persona canaliza de un modo particular. Unos recitan, otros escriben, algunas personas "ven" y otras sienten palabras en su corazón. Hay gente que canaliza mucha cantidad de información y otras personas reciben menos. Cada canal es único y está en la frecuencia perfecta, por lo que recibe un tipo de mensajes u otro. Y esto es correcto.

Tú eres de Luz, recuerda que te basta conectar con esa parte tuya.
Recuerda a Wayne Dyer: la fuerza del universo es la Intención. Conéctate a ella.

Con amor y Luz, mis mejores deseos para ti.






sábado, 16 de abril de 2016

SEGUIDORES Y DETRACTORES DE LA LUZ

Todo lo que existe es susceptible de ser admirado o perseguido, y normalmente hay gente en ambos grupos: unos admiran, halagan y defienden, mientras que otros ofenden, injurian, critican o insultan.

En el terreno de la espiritualidad tanto los del primer grupo como los del segundo grupo tienen el mismo objetivo inconsciente. A nivel consciente, los seguidores de un maestro o gurú, creen que esa persona es más espiritual, o elevada, o inteligente, o lo que sea. Y los enemigos que surgen desde el primer momento y aumentan con el tiempo tienen como objetivo consciente desprestigiarlo, calumniarlo, injuriarlo y difamarlo sin tener ni siquiera motivos, pruebas y muy lejos de conocer a la persona o las actividades que realiza. Pero el mundo funciona así, también en el terreno de la espiritualidad.
A nivel consciente, los seguidores de una causa la enaltecen, la defienden, la siguen y la adulan, muchas veces sin demasiada objetividad. ¿Esto es positivo? En mi opinión, deberías mirar a tu maestro o tu causa con objetividad, pues corres el riesgo de sufrir decepciones y de perder el rumbo de mirar por ti mismo. El peligro de estos comportamientos aduladores, muy sinceros la mayoría de las veces, es que el gurú o maestro puede ser llevado por el ego a sentirse superior o escogido, cuando lo que le diferencia es que su conciencia es más elevada. Es decir, no es más listo, ni más iluminado que tú (nadie lo es), simplemente, su Alma tiene más experiencias y va por delante en el camino de la evolución. Pero si se deja adular o se posiciona con superioridad, claramente no está tan evolucionado como creía. ¿Se comprende esto? Creo que sí.
Cuando mucha gente sigue a alguien, este corre el riesgo de dejarse manejar por la adulación, de realizar cualquier trabajo con tal de ser admirado, halagado o seguido. Esta es la prueba de fuego: si cree que es superior a otros, no es un maestro. Puede enseñarte muchas cosas, pero no es un maestro.
Por otro lado, el grupo de detractores, enemigos, difamadores y calumniadores busca conscientemente varios fines, entre otros:

1.- dañar la imagen de la persona, entidad o causa a la que atacan
2.- demostrar su falsedad, sea real o no. Esto les da igual.
3.- reducir sus seguidores (y, a veces, volverlos en su contra)
4.- dar la imagen de defensores de la verdad y la honestidad, aunque utilicen la calumnia para ello.

Pero inconscientemente están sirviendo a la causa que persiguen porque:

      1.- Un verdadero maestro o una causa justa, hacen caso omiso de críticos ignorantes e infelices.
      2.- Al hablar de algo, aunque sea mal, inevitablemente le haces publicidad.
      3.- Elimina los seguidores inseguros, manipulables, inmaduros o interesados, y a los fariseos.
      4.- Provocan el deseo de la Verdad de aflorar más cada día.

Por lo tanto, creo que tanto aquellos que creen en algo como los que desean desprestigiarlo con mentiras, realizan un trabajo necesario e inconsciente al servicio de la Luz: que esta se muestre.
Quien se deja llevar por el halago, está lejos del amor.
El que se mueve por la admiración o por el pago económico/afectivo/etc. de sus actos, se define.
Si huyes de la verdad envolviéndote en una falsa modestia, no estás siendo honesto, pues lo que es, es, y aceptarse como un es, incluidas las virtudes, es justo y hermoso, no es pedantería, sino realismo.


Y cuando estás contra algo, yo que tú, intentaría probar lo que critico. En primer lugar, porque puedes incurrir en un delito de calumnias e injurias. En segundo lugar, hablar mal de alguien crea la duda en las personas inteligentes y curiosas, sabedoras de la verdad que esconde el refrán de que "nadie tira piedras a un árbol sin frutos" y lograr poner la atención en lo que deseabas denostar. Y te deja en muy mal lugar. ¿Tal vez quien calumnia, tiene envidia? ¿O miedo? ¿O celos? ¿Qué interés hay en acusar falsamente a un profesional, a una entidad, empresa, asociación,  un sistema de vida o una religión? Me viene a la memoria a imagen de las autoridades judías mandando a la muerte a Jesucristo, su mejor representante, casualmente, un judío.

Si aún así insistes en arremeter contra alguien y no te importa carecer de información de primera mano ni dañar la imagen, el trabajo o la vida de una persona o un grupo... asume las consecuencias. "No juzguéis y no seréis juzgados" (Lc. 6, 37). No va a caerte un rayo en la cabeza, pero es seguro que antes o después entenderás, por propia experiencia, el acoso injusto que ahora has provocado. ¿Hay, acaso, un Dios vengativo que te castiga bajo la ley del Talión? Yo no lo creo. ¿Se trata del karma? Sinceramente, después de tres años realizando consultas de Registros Akáshicos, he visto lo suficiente como para estar segura de que nuestros actos tienen sus consecuencias.

Por lo tanto, si decides hacer daño a alguien o algo, bien porque no te parece grave y sientes que lo que haces es justo (como hizo el Sumo Sacerdote Caifás), bien por falta de consciencia, vivirás situaciones parecidas para que tu Alma pueda entender cuánto duele la injusticia, la persecución o la calumnia. Viejos actos generan nuevas situaciones para comprender aquellos viejos actos: esto es el karma (traducido significa: acto).


Por último, quien hace un daño conscientemente genera una factura elevada contra sí mismo. Y antes o después habrá de compensar el daño hecho a otros. Por ello, si estás leyendo esto, sé consciente de tus palabras y tus actitudes. Todos tus juicios y críticas, todo el dolor causado, los volverás a encontrar en tu vida, esta vez, desde el otro punto de vista, con el objetivo del crecimiento de tu Alma.


La Verdad siempre sale a la Luz, pues no se puede engañar todo el tiempo a todo el mundo.

Como canalizadora, como persona expuesta a la crítica positiva y negativa, sólo te pido cordura en tus juicios. No debes seguir a nadie, aunque alguien te muestre el camino a la Luz, deberás hacerlo por ti mismo y sin caer en adulaciones a un humano que no es ni más ni menos, es como tú. Si escoges dañar a alguien sin pruebas, sin conocimiento, e intentas impedir su trabajo de Luz sólo puedes salir perjudicado, al igual que les ocurre a las polillas que se acercan a una "luz".












viernes, 1 de abril de 2016

¿CÓMO ACEPTO LO QUE NO ME GUSTA?



En todos mis talleres, canalizaciones y sesiones privadas insisto en esta idea: ACEPTA.  Y casi siempre recibo de vuelta la misma pregunta:
¿Aceptar es conformarse?
¿Aceptar es dejar de luchar?
¿Aceptar es renunciar a los sueños?
Rotundamente, no.

Aceptar es no discutir, no juzgar, no intentar negar lo evidente. Aceptar, para mí, implica mirar las cosas (personas, situaciones, acontecimientos, emociones…) como son, sin un ápice de oposición, crítica, juicio. Se trata de no huir de lo que hay, de no mirarlo de soslayo (de reojo) y de no intentar modificar lo que vemos, si no decirse a uno mismo: “Ok, esto es así”.
Prueba a hacerlo. Si lo logras, notarás un gran descanso, sobre todo mental, porque dejas de luchar contra la realidad, que,  te guste o no, es como es. Dejar de luchar te permite guardar fuerzas para la verdadera batalla (enseguida explico a qué me refiero) y te permite ver con más neutralidad los mismos hechos. ¿Puede esto reducir tu sufrimiento? Indudablemente sí.
Por ejemplo, ¿cuántas veces has sufrido por una idea y cuando cambias de idea, sufres menos?
Si piensas que la muerte de un ser querido es injusta, sufres por la muerte y por la injusticia. Cuando piensas que “todo el mundo se muere” y lo ves como algo cotidiano e inevitable, aceptas mejor la muerte de tu ser querido y sufres sólo por la pérdida. Sufres menos.
¿No lo crees? ¿Qué sientes ante la muerte de una persona de 90 años? ¿Y ante la muerte de un niño? Como ves, el hecho de la muerte (como otros hechos de la existencia humana) nos genera emociones distintas en función de nuestros pensamientos.
Los hechos que son inevitables es más sabio aceptarlos.
Pero cuando te sugiero que hagas este ejercicio nunca me refiero a dejar de lado tus derechos, ideas, opiniones, metas o sueños. Simplemente quiero decir que no te enfades cuando las cosas no son como a ti te gustan. La energía que gastas en el enfado o la ira generan distracción mental, agotamiento, enferman tus órganos vitales, estimulan más emociones negativas contra ti, contra los demás y contra la Vida, y por supuesto, te alejan de tus metas.
Si quieres lograr algo, dirígete hacia ese algo, no te distraigas con lo que te estorba en el camino. Me vendrá bien esta imagen que vi estos días en la tierra: cuando las raíces encuentras piedras en su camino, simplemente, siguen creciendo en su dirección natural dejando a un lado ese impedimento. No se pelean con la piedra, no la insultan ni intentan romperla, no le dicen a otras plantas “eh, esta piedra que hay en mi camino es malísima, y me impide seguir creciendo”. Ninguna planta hace eso. Al contrario, cuando la raíz topa con un obstáculo gira un poco su trayectoria y continúa su trayecto. ¿Es una plantita más inteligente que yo? A veces pienso que sí.


Por otra parte, cuando eliminas de ti el enfado, la ira, la idea de injusticia, el pensamiento de lucha… ¿cómo crees que vas a sentirte? Si tienes tiempo, energía y salud, dirige estas cualidades hacia tu meta. ¡No pierdas el rumbo! ¿Cuántas veces, por no aceptar, pierdes tiempo y salud? Vuelve a mirar tus objetivos:

-        Si acepto esta situación que no me gusta, ¿qué he aprendido?
-        Si la miro tal y como es, ¿es tan grave?
-        Aunque sea tan grave, dura, difícil y horrorosa, ¿este estado emocional cambia algo?
-        Si no lo cambia, ¿para qué seguir en esta emoción tan paralizante?
-        ¿Qué otras emociones e ideas me ayudan frente a esta realidad que no puedo cambiar?
-        Realmente, ¿es algo que no puedo cambiar?
-        Si puedo modificarlo, ¿qué me detiene?

A veces no podemos, por más que queramos, tragar algo, ya sea una situación, una emoción o incluso otra persona. Yo personalmente, pido ayuda a mi equipo de Guías y Maestros Espirituales para que me den herramientas para seguir creciendo. En mi corazón están todas las respuestas. Y en tu corazón tienes todas las que tú necesitas. Mira en tu propio corazón y hallarás el camino de la aceptación.
Cuando más lo transitas, más fácil se hace, más salud recobras y más feliz eres. ¿No me crees? Pruébalo.
Respecto a la confusión entre “aceptar” y “ceder”, o tragar con todo, o dejar de ser quien uno es… es una lástima que aún se confundan estos conceptos que no tienen nada que ver. Deberías aceptar lo que no puede ser modificado, lo que no tiene vuelta atrás y lo que no está en tu mano. Pero, ¿debes renunciar a ser tú  mismo/a? ¿Debes dejar de lado tus derechos? ¿Tal vez aceptar un fracaso es para ti suficiente para que no vuelvas a intentarlo?
Si las plantas hicieran eso no había vegetación en la Tierra, por tanto no había animales, y no estaríamos aquí tampoco nosotros. Tú y yo no estaríamos hablando de esto si no fuera porque cualquier plantita silvestre deja de lado las piedras y sigue su camino con una tenacidad grabada en su ADN. ¿Qué crees que traes anotado en el tuyo, si somos de la misma esencia?