domingo, 31 de enero de 2016

EL DINERO Y LA ESPIRITUALIDAD

HABLAR DE DINERO

Parece que esté feo hablar de dinero. En nuestra cultura no se habla de lo que uno gana, casi se esconde una subida de sueldo, un golpe de suerte... incluso se rodea de culpa y de prejuicios a las personas que tienen dinero. ¿Lo has observado? Dedica unos minutos a responder:

¿Qué opinión tengo sobre la gente que tiene dinero?
¿Y si se trata de muchísimo dinero?
¿Te parece mejor obtener dinero por trabajo o por una herencia que por un golpe de la fortuna?
¿Pagas con alegría tus facturas y gastos o te gusta recalcar cuánto te cuesta ganar tu dinero?

En nuestro entorno parece que uno no puede decir que le va bien en lo económico, que tuvo suerte en los negocios o que se casó con alguien que era rico o rica ¿Recuerdas cómo definimos esa situación? ¿No te parece despectivo?



Me he preguntado muchas veces porqué el dinero es un tema tabú, tanto o más que el sexo. Todo el mundo trabaja por dinero y cada uno tiene derecho a gastarlo como le parezca bien. Entonces, ¿por qué criticamos o juzgamos qué hace el otro con sus ingresos?
A mí me gusta pagar mis cosas con alegría, porque, como indica Louise L. Hay, pago porque lo tengo, así que abonar facturas, honorarios y compras es una alegría para mí. Y me gusta recomendar a las personas que paguen con alegría, que digan "ahí va eso, lo pago contenta de poder hacerlo" o "qué alegría poder comparme esto". Estas frases nos ayudan a cambiar nuestra visión sobre el dinero que, por desgracia, está rodeada de culpabilidad, reproche, malestar, juicios, envidia, etc.

No es que unas monedas, un fajo de billetes o un cheque nos despierten estas emociones, sino que durante generaciones hemos escuchado afirmaciones como:
  • No se puede ser rico y honrado
  • Nadie se hace rico si no es robando
  • El dinero no crece en los árboles
  • Sólo puedes ganar mucho si trabajas como una mula
O por el contrario:
  • No se puede vivir sin dinero
  • Con que tú tengas es suficiente
  • Nadie se hace rico regalando
  • Todo vale con tal de tener cuanto más mejor
Otras muchas afirmaciones escuchadas en nuestra familia, en nuestro barrio, en la televisión o en el trabajo han creado en nosotros patrones de pensamiento y comportamiento que dificultan la natural relación del ser humano con las cosas materiales. Me gustaría sugerir a todos los que estáis leyendo esto que habléis sobre el dinero con naturalidad, sin comparaciones, sin envidia ni deseo, sin juicio, y sin sentirse culpable cuando a uno le va bien. Hablemos de dinero como una realidad más que nos rodea y con la que podemos relacionarnos desde el ser espiritual que todos somos.

ESPIRITUALIDAD Y DINERO

En épocas pasadas las personas religiosas han profesado votos de austeridad o de pobreza, y eso está bien para ellos. Tuvo su sentido y es perfecto. En la actualidad, muchas órdenes continúan haciendo estos votos, pero otras tantas personas religiosas no. Cuando la comunidad donaba alimentos a las órdenes religiosas, este gesto les permitía seguir con su labor espiritual y no distraerse con lo material. La donación, el regalo o el trueque son formas loables de recibir alimentos, bienes o dinero.
Lo material y lo espiritual no están reñidos, ¿por qué los hemos separado? Nadie puede sobrevivir en el plano físico sin recursos materiales. ¿Por qué nos empeñamos en separar ambas realidades?

Cuando leí El Secreto (o La Ley de la Atracción) me asqueó el excesivo interés que percibí en el libro y en la mayoría de sus coautores en obtener mucha riqueza material. Dicho esto, estoy de acuerdo con dos de sus ideas:

1.- Es bueno tener dinero.
2.- Al Universo le da igual enviarte éxito en el amor, en el trabajo o en la cuenta bancaria.

La Fuente de la que todos procedemos es pura energía. Tú eres energía. Por lo tanto, de nuevo, dos ideas:

1.- Contacta con la Fuente y pide lo que necesitas (no lo que deseas con tu cabeza, sino lo que necesitas para evolucionar)
2.- Cuanto más evolucionas y mejor comprendes que eres Luz, menos necesidad, ambición y obsesión por los bienes materiales.

¿Qué quiero concluir aqui? Deseo que reconozcas tus creencias y patrones en lo económico antes de que te gastes un dineral estudiando COMO AUMENTAR MIS INGRESOS, ya que si no eliminas esos patrones, votos, promesas, etc. no lograrás los resultados deseados.

EL DINERO Y EL KARMA

A veces me preguntan si ganar mucho dinero o gastarlo alegremente puede crear mal karma. Te recuerdo que llamamos "karma" a los sucesos que provienen de acontecimientos, pensamientos y actitudes anteriores. Por tanto, tú puedes mejorar ahora mismo lo que va a ocurrir en tu vida al minuto siguiente. Dicho esto, tener dinero o no tenerlo, en mi humilde opinión, no crea malas situaciones futuras. Lo que sí tiene conscuencias es tu relación con el dinero.
  • ¿Eres tacaño/a? ¿No compartes lo que tienes? ¿Te escaqueas de pagar? ¿Te aprovechas cuando los demás son generosos o poco asertivos?
  • ¿Eres capaz de todo por dinero? ¿Mientes en tu trabajo para obtener más beneficios económicos? ¿Sabes que esto tiene sus consecuencias en tu vida?
  • ¿Te lamentas cuando otro gana mucho? ¿Envidias a los ricos? ¿Estás obsesionado con tener grandes riquezas? ¿Odias el exito ajeno?
  • Tal vez eres de los que presume de lo que gana... ¿te pavoneas de tus altos ingresos? ¿Te jactas de poder comprar cosas caras? ¿Te gusta ofrecer a los demás invitaciones o regalos para mostrar tu nivel económico? ¿Das limosna con prepotencia?
Durante mis lecturas de Registros Akáshicos he podido ver cientos de veces, cómo muchos de nuestros patrones provienen de vidas pasadas. Con mi trabajo ayudo a las personas a eliminar las ataduras de esas vidas o de la vida actual que están impidiendo la felicidad, la salud y, por supuesto, la prosperidad económica. Estar sano, recibir un sueldo digno a cambio de trabajo o gastarlo como uno considere son algunos de nuestros derechos como seres humanos, aunque el trabajo real para el Alma está oculto tras estas experiencias. ¿Qué actitud tienes ante los hechos de tu vida?

Cuando alguien se pregunta si debemos ayudar a los demás, para mí la respuesta es clara. Sin embargo, cuando una persona "ayuda" a otro adulto en exceso, realmente, ¿le hace un favor? Según Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares, dar continuamente sin recibir nada a cambio genera una deuda en la persona que recibe, y esto perjudicará gravemente la relación.
Por otro lado, cuando a Enric Corbera, psicólogo especialista en Bioneuroemoción, le preguntan si puede hacer descuentos en sus caras consultas o si puede reducir el precio de tus talleres, él afirma que si hace eso, mantiene a quien se lo pide en la vibración de pobreza. Dicho de otro modo, si te hace descuento te está diciendo: "Tú no puedes pagarme, no te llega" (y no te va a llegar). Puedes estar de acuerdo o no, pero si vas a El Corte Inglés a compar, o tienes dinero y pagas, o no te llevas nada. Si vas al cine, o pagas la entrada o no pasas. Y así, con todo.

TRABAJO ESPIRITUAL

Entonces, ¿por qué en el mundo de la terapia o del trabajo espiritual mucha gente tiene problemas para cobrar sus honorarios? ¿Dónde pone que uno no puede cobrar por ayudar a otra persona y sí puede cobrar por estar ocho horas en una oficina? Conozco no pocos terapeutas con problemas de dinero, ¿por qué?
En primer lugar, muchas de las personas que nos dedicamos a apoyar a otros tenemos tanto deseo de ayudar, que, a veces, obviamos que es un trabajo y "perdonamos" la deuda. Esto no es correcto, claro.
En segundo lugar, habría que anular todos los votos, promesas, acuerdos y juramentos hechos en esta vida (o en otras) que nos impidan ganar dinero con nuestro trabajo honrado o nuestro don espiritual.
En tercer lugar, hay que desarrollar la asertividad, es decir, el derecho a expresar lo que queremos y lo que no, sin dañar a otros y sin dejar de lado nuestros deseos. Esto se logra con la práctica.
En cuarto lugar, te planteo de nuevo: ¿de verdad ayudas a esa persona si no le cobras o si le cobras la mitad? Jonh Curtin, mi maestro de Reiki hace ya unos cuantos años, nos contaba que tenía un presupuesto para becar a alguna persona sin recursos que deseara formarse en Reiki. ¿Sabes el resultado? Esas personas normalmente nunca asistían al Taller que se les había ofrecido gratis.

Las personas que trabajamos en estas cosas hemos dedicado mucho tiempo (pero mucho) y mucho dinero (ni lo imaginas) en formarnos como profesionales. Hay de todo, como en botica, y tú eres responsable de escoger el terapeuta, formador, coach o maestro adecuado para ti, y de asegurarte que es la persona honesta y cualificada que dice ser. A mí la vida ya me enseñó que no todo el mundo es fiable cuando afirma "ya te pagaré". Por todo lo anterior yo cobro mi trabajo como tú cobras el tuyo.





martes, 19 de enero de 2016

¿PARA QUÉ FORMARSE?


Los talleres, seminarios, workshop o como los llamemos, son experiencias guiadas por un instructor que enseña a un grupo cómo utilizar una herramienta. Cuando alguien me pregunta si debe formarse, siempre le remito a su propio corazón. Tu intuición es mucho más lista que yo y sabe si te conviene realizar un curso o taller, sabe cuándo es el mejor momento para ti y quien es la persona más adecuada para ello.

Siempre que imparto un Taller, ya sea de Reiki, de Registros Akáshicos o de Conexión con la propia Luz, lo hago desde mi deseo más sincero y profundo de ayudar a las personas en su vida. Deseo, de corazón, que cada uno podáis resolver vuestros problemas sin depender de terapias ni de terapeutas, y por supuesto, sin creer en más maestro que vuestra propia conciencia. Mis talleres van enfocados a que cada persona pueda acceder a sus propia sanación (Cursos de Reiki) o a sus propios Guías y Maestros (Cursos de Registros y de Conexión con tu Luz). Y esto es posible ahora. Sin embargo, si tú ya percibes tu voz interior y otras presencias o entidades, ¿por qué habrías de formarte?


Mucha gente me dice:
"Mira, Amada, yo tengo muy desarrollada la intuición desde niño" o "Yo percibo otras realidades y escucho la voz de mi conciencia hace mucho tiempo, no necesito formarme". Y así es. Hay personas que no necesitan "estudiar" porque saben acceder a su propia Luz. Sin embargo,  la formación aporta herramientas extra para trabajar más profundamente en un entorno seguro.

En un Taller yo siempre imparto una parte teórica que explica y aclara conceptos. En la teoría expongo el origen o la historia de ese campo, ya sea Reiki, Registros Akáshicos, canalizaciones, etc. También aclaro los conceptos más importantes para poder utilizar las técnicas. Explico cada ejercicio y detallo cómo hacer las prácticas. Se trata de mostrar al alumno un protocolo que incluye, al menos, limpieza energética, protección, acceso y conexión con el área correspondiente.


La parte práctica la realizan los alumnos individualmente y también en parejas o grupos, según cada taller. Yo estoy presente en cada práctica y señalo las cosas que os permiten conectar mejor con la Energía.
En síntesis, formarte te aporta un marco de seguridad de que estás utilizando bien una técnica energética y de que no puedes sufrir ni causar daño alguno. Un taller bien estructurado te aporta confianza en ti y te da las herramientas necesarias para avanzar a tu ritmo en ese campo en concreto.


NIVELES


Los seminarios o talleres se dividen en niveles para que el alumno pueda integrar lo aprendido y practicar lo suficiente antes de acudir a un nivel superior. Mi experiencia me indica que se obtienen mejores resultados cuando cada alumno practica y obtiene seguridad en sí mismo antes de seguir avanzando. Formarse en el campo de la Energía no es una carrera de velocidad, así como tu calidad no depende del número de diplomas obtenidos. Tú has de escoger un/a maestro/a acorde a ti, cualificado, honesto y disponible una vez acabada tu formación. Después, se trata de creer en ti y practicar. ¿De qué te sirve gastarte un dineral en formarte con alguien muy reconocido si no practicas después? Al igual que en un deporte o en un empleo, la experiencia es la que te permite "ascender". ¿Por qué piensas que en las artes marciales existen cinturones de colores para indicar el grado del alumno? ¿Pensabas, acaso, que una bailarina de ballet utiliza zapatillas de puntas el primer día?


La formación debe ser útil y realista. No sirve aprender técnicas que requieren meditaciones previas de dos horas (y esto lo sabe cualquiera) pues casi nadie dispone de dos horas para preparar una terapia o una consulta para sí mismo, no digamos ya para otros. No es realista. Como no es realista "venderle" al alumnado que con la formación de un fin de semana podremos curar enfermedades incurables ni resolver conflictos mundiales. Una buena formación sí te enseña cómo mejorar tu vida y la de otros, pero no cambia el mundo, lo diga quien lo diga. Y aunque así fuera, ¿quién eres tú para cambiar a otro u otros? Cualquier maestro que se precie de serlo respetará siempre el libre albedrío de alumnos, clientes y pacientes. Por ello, ninguna terapia ni técnica energética que trabaje al servicio de la Luz manipula a alguien sin su consentimiento. Si algún taller promete esto, consulta de nuevo tu intuición.


Respecto a los precios, el mercado tiene opciones para todos los gustos.
Yo siempre he defendido que cada persona puede poner el precio que considere por su trabajo, pero que debería estar acorde con su formación, experiencia, vibración energética, calidad del taller y espacio donde lo imparte. Pero el alumno decide lo que desea pagar y lo que está valorando cuando paga. Por otra parte, reconozco mi disgusto cuando alguien ofrece algo a precios muy por debajo del mercado porque siempre lo he considerado competencia desleal.


El material que se entrega es importante pero no es lo principal. Cualquiera puede plagiar textos y dosieres de otro profesional, por lo que no debería ser lo más importante en un taller. Si ahora escribo los nombres de los símbolos de Reiki aquí pero no te enseño a utilizarlos, ¿crees que servirán para algo? Por otro lado, ¿qué habilidades te puede mostrar una persona? Sólo aquellas que conoce y utiliza: Nadie puede dar lo que no tiene. Y sobre el estilo, hay formadores muy estructurados, formales, rígidos e inflexibles, mientras que también los hay caóticos, indisciplinados, malos gestores de tiempo y desestructurados. Elige tu estilo, ¡hay para todos los gustos!


¿Cómo saber si elegiste bien?
Si al terminar tu formación sientes que aprendiste algo útil y que, realmente, vas a utilizarlo, es una buena señal. A veces, al hablar con otras personas, observas lo que le falta o le sobra a tu curso. Esto va a ocurrir siempre, pues no todo el mundo aporta lo mismo a pesar de enseñar sobre el mismo tema.
En el peor de los casos, habrás perdido algo de tiempo y algo de dinero, pero habrás aprendido dónde y con quién no quieres volver a coincidir. Esto es, en sí, una gran enseñanza. Fíate de tu intuición y acertarás.
¡Disfruta tu formación!