lunes, 30 de noviembre de 2015

TRABAJO A DISTANCIA

Cuando alguien me pregunta si hago sesiones o canalizaciones a distancia yo respondo: ¿tú amas a alguien aunque no lo veas?
Al igual que el Amor no tiene límites y llega a cualquier lugar, los trabajos basados en la energía no tienen límites de tiempo ni de espacio. 

La lectura del Registro Akáshico es un acceso a un campo vibracional, por lo que no tengo que moverme de donde esté. Puedo percibir esta energía en cualquier lugar y en cualquier momento que lo desee, así que puedo hacer una lectura a cualquier persona que me lo pida, da igual donde viva. Que el cliente y el lector o canal estén cerca físicamente no es importante, no mejora ni dificulta la lectura, y esta es una ventaja maravillosa que me permite hacer sesiones para gente de otras provincias ¡y de otros países!
Por otro lado, tampoco es necesario que ambos estemos hablando (por Skype o por teléfono) para obtener resultados efectivos de una lectura del R.A. Es decir, puedo hacer una sesión en Madrid por la mañana para alguien que esté en Honduras, aunque allí sea de noche, o incluso aunque la persona esté durmiendo. Muchos lectores hacen sus sesiones cuando pueden y envían la transcripción de la información recibida al cliente. 

¿No hace falta que estemos juntos en la misma sala? - me pregunta la gente.
En absoluto. Yo soy sólo un canal, así que da igual que estemos en la misma habitación o incluso en el mismo país o que nos separen miles de kilómetros. La energía me llega en forma de información y yo se la entrego al cliente. Así de simple. Yo no soy importante: abro el Registro Akáshico de la persona que me lo pide (recuerda que es un Registro de Luz) y le digo todo lo que percibo. Los mensajes no requieren la presencia ni la cercanía geográfica de quien canaliza.

Esta es la razón de que cuando escuchas una canalización grabada o cuando ves un video de un canalizador, puedes sentir cambios en ti: la Energía que todos somos no entiende de distancias. Si conoces el Reiki, sabes que las personas que ya se han formado en Segundo Nivel pueden enviar energía Reiki a cualquier punto en el tiempo y a cualquier lugar en el espacio. No sé explicarlo científicamente, pero ocurre. Y funciona. Pues la lectura de Registros, la canalización de Guías Espirituales o de Maestros Ascendidos, y otras formas de conexión energética ayudan al ser humano aunque su canal o mensajero no se encuentre cerca.

¿También se puede iniciar a una persona a distancia?
La respuesta es la misma: SÍ. Un maestro inicia a sus alumnos trabajando sobre su cuerpo energético (ese que no puedes ver pero que rodea tu cuerpo físico). El maestro reconecta la energía del alumno con la de la Fuente, utilizando técnicas diferentes según el tipo de conexión que deseamos: Reiki, Registros Akáshicos, Reconexión, etc. La formación incluye necesariamente un rito de iniciación junto a la parte teórica, que suele entregarse en forma de dossier.

LA TRE, TERAPIA DE RESPUESTA ESPIRITUAL

Otra terapia que me gusta porque elimina patrones de comportamiento y nos muestra qué programas maestros trajimos en esta encarnación es la Terapia de Respuesta Espiritual, conocida como TRE, que también se realiza a distancia si se desea. Este método se basa en el libro El renacer del Alma de Robert Detzler. Este autor canalizó una serie de gráficos sobre los que trabaja con un péndulo. Como hablamos de una terapia energética, también se realizan sesiones a distancia (Facebook Oscar Jophiel Urteaga Carreón)

Para el amor no hay tiempo ni distancia, para la Luz tampoco.  "Ellos" están siempre disponibles para servir al ser humano, y los canalizadores estamos al servicio de la Luz, en cualquier momento y en cualquier lugar.
  

miércoles, 25 de noviembre de 2015

RESPETO Y ACEPTACIÓN

Desde niña he escuchado y leido cuentos sobre maestros espirituales. Su comportamiento era incomprensible para mi en aquellos momentos. Ahora, como adulta, puedo entender mucho más el porqué de sus actitudes, y ansío vivir en mi vida, entre otras, estas dos: RESPETO y ACEPTACIÓN.

El respeto es algo difícil de explicar. No se trata sólo de la tolerancia: tolerar algo no es respetar.
Respetar incluye no meterse, no juzgar, no atacar. No se trata sólo de dejar pasar o mirar para otro lado. Se trata de asentir a lo que uno ve sin juzgarlo. El que respeta no enjuicia y está relativamente cerca del Amor.
Si bien, cuando no respetamos algo deberíamos preguntarnos.

1.- En realidad, ¿qué es lo que me molesta?   
     ¿De verdad puede molestarte u ofenderte que alguien lleve tal o cual prenda (bandera, logo, discurso, etc.)? ¿Puedes sentirte ofendido porque alguien se comporte de un moso que a ti no te encaja? Mira porqué tal persona o cual actitud de fastidia. Eso habla más de ti que del otro.

2.- ¿Cómo puedo respetar al otro? Los argumentos son muchos y variados, pero dan igual si tu actitud no cambia. Basta una sola razón: No tienes derecho a juzgar (insultar, atacar, calumniar, difamar, etc.) a otra persona. Eso es todo. Da igual que tengas razón (bajo tu punto de vista) o que... el respeto no entiende de razones, porque no las necesita.

3.- ¿Cómo me siento yo cuando no soy respetado? Esta es una pregunta importante. Parece que está bien visto que uno se defienda a ultranza de cualquier mala interpretación de sus palabras o de sus actos. Se nos dio a entender que debemos defendernos, que eso se llama "asertividad" y que así el otro también aprende a respetar a los demás. Yo era de esta opinión.
Sin embargo, ahora, como canalizadora espiritual y como autora, acepto que tengo seguidores y que también aparecerá algún que otro detractor. Mi misión no es discutir con los unos ni dejarme halagar por los otros. Mi tarea es aceptar ambas opiniones como posibles y ambas como parte de mi crecimiento. El mensajero no es importante, ¿por qué dar importancia a las opiniones ajenas?

Hace poco conocí personalmente a un reconocido profesor universitario que ha publicado varios libros. Su visión de la vida no encaja completamente con el pensamiento mayoritario de sus colegas y por ello sufre no poco rechazo (comentarios, juicios, críticas, etc.) El me recordó la importancia de ignorar cualquier intento de dañar nuestra identidad y nuestro trabajo. O tomando las palabras de mi antiguo director de empresa: "que hablen de uno, aunque sea mal".
En el fondo los detractores también nos hacen publicidad positiva, porque "nadie tira piedras a un árbol sin frutos". Así que el respeto empieza por el que es atacado: la mejor respuesta es el silencio.

Sobre la aceptación, ¡qué decir!

Tú, ¿te aceptas a ti mismo/a? ¿Así, como eres? Si tú mismo/a no te toleras, ¿qué vas a hacer con los otros? Aceptar no es callar. Aceptar no es tragar. No se trata de resignarse con un compungido "qué le vamos a hacer", sino entender que las cosas son como son (ni más ni menos) y que  podemos aprender mucho de eso que ha ocurrido.

¿Qué puedes aprender de eso que no aceptas?
¿Qué te dice tu propia actitud sobre eso?
¿Cómo puedes sentirte algo mejor ante lo que ha ocurrido?
¿Por qué no te gusta?
¿Cómo puedes sacar algo positivo de elo, si lo hay? Si no hay nada positivo, ¿qué puedes hacer?
¿Qué es lo que realmente no aceptas?

Muchas veces ponemos en el otro lo que no queremos oir o ver. ¿Es eso lo que te ocurre?
Cuando haces una crítica a alguien, ¿qué esperas? ¿Cómo te sientes si el otro ignora tu crítica? Tal vez no eres tan importante. Tal vez no estás diciendo nada interesante, ¿podría ser?

Los viejos maestros de los cuentos que mi madre me leía decían: "Muy bien, muy bien". Ante una crítica o ante un halago ellos asentían "muy bien, muy bien".
Pues sabiendo a lo que me expongo con este trabajo sencillo de ayudar a la gente en su camino, sugiero que poco a poco, todos, dejemos de ofendernos (y dejemos de ofender) y simplemente digamos: "Gracias por tu opinión".

Querido lector, ¿crees de verdad que es importante? ¿En serio?

lunes, 9 de noviembre de 2015

ADQUIERE EL LIBRO  "SOMOS LUZ ¡DESCÚBRELO!"

Puedes asistir a mis presentaciones o solicitarlo por correo aquí:
 
 
Mucha gente me dice que no encuentra el libro fácilmente. La razón es la siguiente: No está en los canales comerciales porque no es un libro para colocarse en una mesa como "novedad del mes" y terminar después perdido en un estante. No es una novela, es una guía de espiritualidad para las personas que desean crecer, así que, el que lo desea, lo adquiere fácilmente. La mayor desventaja de publicar con las grandes editoriales (sin mencionar que el autor apenas recibe un euro) es que se pierden los derechos sobre el libro. Esto va contra mis principios de hacer del SOMOS LUZ algo asequible (de precio) y accesible (me lo pides y lo tienes, firmado, en tu casa). Autoeditarlo me permite controlar todo el proceso: las ventas, la distribución, y desde luego, hablar de él con libertad en las múltiples presentaciones que este hijo mío me da la oportunidad de hacer.
La forma más sencilla de adquirir un ejemplar es asistir a una presentación-canalización pública (pincha en EVENTOS).
Si vives en Madrid hay tres lugares donde puedes comprarlo (el precio siempre es el mismo, 15 euros).

Papelería Librería Alfil.be (Nuria)
C/ Guabairo, 11 - Carabanchel (Madrid)

Centro Sens ans Float (Tere)
C/ Relatores, 5 - Centro (Madrid)

Papelería Librería Polonio (Mª Angeles)
C/ Manuel de Falla, 6 (San Martín de la Vega)
 
Y si vives fuera me lo pides por correo indicando tu dirección completa y abonando el libro más gastos de envío por Pay Pal o por trasferencia. En este caso puedo dedicarlo a quien tú me digas, con la ventaja de que dicha dedicatoria no es mía, sino de tus propios Guías.

sábado, 7 de noviembre de 2015

FEDERACIONES, TÍTULOS Y DEMÁS

La espiritualidad no requiere títulos. Alguien es bueno o no lo es. Una persona tiene un don o no lo tiene. Eso es todo. Pero, ¿cuántos intereses hay detrás de todo esto?
 
Soy Maestra de Reiki desde hace varios años y tengo títulos que me avalan como tal.
Los Maestros que me formaron ya no saben si soy buena persona o no, si soy honesta, si entrego un buen material, si me siento superior a mis alumnos o soy humilde... Algunas federaciones se han creado para sacar dinero a sus socios, pero nadie puede probar que quien paga esa cuota sea mejor persona ni mejor maestro que otros.
 
Los títulos en Reiki o en otras enseñanzas alternativas o espirituales no son la preuba de nada, salvo de que alguien ha asistido a un taller, ha pagado dicha enseñanza y ha hecho las prácticas correspondientes. Pero no prueban nada más. En este mundo enfermo de titulitis los maestros mantenemos la tradición moderna de dar un título a nuestros alumnos. Pero esta costumbre seguramente no era practicada por el Maestro Mikao Usui, redescubridor de Reiki.
 
Por otro lado, cuando imparto mis talleres de Registros Akáshicos, entrego igualmente un diploma que sólo demuestra que la persona asistió a la formación y que se comprete a hacer las prácticas que recomiendo. Pero ni el taller, ni el dossier (que preparo con tanto cariño) ni el título aseguran a la persona poder canalizar información de sus Guías y Maestros. La capacidad de canalizar es un derecho que todos tenemos; tener un título o no tenerlo no varía esta condición, aunque el apoyo y preparación con un maestro sí que resulten necesarios.
 
Lo que quiero aclarar con todo esto es muy sencillo:
 
TÚ YA ERES UN CANAL DE REIKI
TÚ YA ERES UN CANAL DE LUZ
 
La formación y apoyo de un maestro honesto (preparado y formado), cuya presencia no termine al finalizar el seminario, con tarifas ajustadas (a su formación, a la realidad actual, al lugar donde imparte sus cursos, al material que entrega...) y con una espiritualidad real en su vida cotidiana sí es algo que debes exigir como alumno.
 
Ante la posibilidad de hacer un seminario de formación con alguien nocompares sólo  precios, lugar y fechas. No se trata de la imagen que emite esa persona o del poder que crees que tiene, ya que esto no puede "entregarse" al alumno. Examina sencillamente:
 
¿Qué puede aportarme esta persona?
¿Qué más puedo aprender, aparte de la pura teoría?
¿En qué mi vida se enriquece al formarme con este/a maestro/a?
¿Creo en su honestidad?
¿Vibro o resueno con lo que esta persona emite?
 
Estas y otras preguntas te llevarán a encontrar el seminario adecuado para formarte en tu camino espiritual. Un Maestro es una persona normal que vive su vida como una continua enseñanza: ¿veo esto en la persona a la que considero mi maestro/a?